
Entra, no hace falta que compres billete. El viaje está abierto, no hay destino definido, yo pongo el vehículo, tú propones el trayecto.
viernes, 27 de junio de 2008
EHHHH???? UFFFFFF¡¡¡¡¡

jueves, 19 de junio de 2008
VAMOS A CONTAR

Me gustan sus casas blancas y sus calles empinadas; la calle Adentro, verdel refrescante de verde y flores escondido en el centro del pueblo. Me gusta su paisaje serrano alternando con los olivos y sus cientos de cortijos diseminados en el horizonte. Me gustan las mañanas de invierno desde la terraza de mi casa contemplando cumbres que la nieve pintó de blanco durante la madrugada y las calurosas tardes de agosto, de feria, de eternas ligás y granizadas bajo algún viejo olmo del jardin (ya sólo queda uno, una plaga acabó con los demás).
Me gustan los colores que arroja el cielo en los atardeceres de otoño. El aire. La lonja. La Magdalena y sus fiestas. El refugio que Tíscar ofrece al caminante, al peregrino, al visitante. La estrecha entrada a la Cueva del Agua y escuchar el estruendo del agua cuando cae por sus paredes y desniveles; bajar su montón de escaleras para disfrutar de ese trozo de naturaleza escondida y volver a subirlas.
Me gustan sus fiestas, esperar a que abran la puerta en la verbena de la feria para entrar, sin pagar, a bailar paquito el chocolatero agarrados a los amigos. La Traida de la Virgen y su despedida, San Miguel, el dia del Santo, San Antón, San Sebastián.
Me gusta su gente y su humor. Pasar las horas muertas en la barra de cualquier bar de charla con ellos y que se me acumule una cerveza tras otra en la barra porque con esa charla no me acuerdo ni de beber. Estar con ellos y sentirme una de ellos aunque lleve varios meses sin ir.
Tierra de conquistadores, de historiadores, poetas, pintores. Refugio de artistas. Tierras de leyendas, de histroria, de pasado y de futuro.
Eso es Quesada, si teneíS oportunidad de visitarla no la dejéis pasar, por mi parte estais invitados.
FAUSTO EN EL BERENJENAL
El sujeto es tan consciente de su superioridad discursiva, que no consigue experimentar placer alguno en la socialización, por entender que no halla interlocutores lo bastante capacitados como para estimularle a una interacción comunicativa positiva. Cuando han de relacionarse públicamente es por force majeure. Incluso el reconocimiento público de su erudición les provoca un notable fastidio, cuando proviene de personas que poseen un listón cultural inferior al suyo.
