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martes, 8 de septiembre de 2009
jueves, 9 de julio de 2009
MADRID
Ya no recordaba lo que me relajaba pasear por las calles de Madrid...... Y estaba empezando a olvidar lo feliz que durante un tiempo me hizo esta ciudad.
jueves, 28 de mayo de 2009
BARCELONA
Por soñar que no quede
En el cielo parecían dibujarse figuras animadas que le recordaban estampas de cuando era pequeña y se tumbaba a ver pasar el tiempo en la terraza de casa de sus abuelos. Otro recuerdo renació en sus retinas en el viaje en tren que le llevaba hasta la Ciudad Condal donde, precisamente el recuerdo de algo o alguien que quiso existir y no pudo, años después, reclamaba su presencia, su atención, unos días de su vida.
Era un viaje que siempre habían tenido pendiente: cuando hacían planes de futuro los diseñaban en torno al mar al que cantaba Serrat; soñaban con compartir paseos bajo la mirada de Gaudi, con cantar a pleno pulmón desde el Tibidado y perderse en el verde de Montjuic.
Pero sonó el despertador antes de tiempo y como queriendo arañar cinco minutos más al despertador, ese viaje se convirtió en un intento de volver a los brazos de Morfeo y dejarse envolver en esa realidad onírica.
Y llegó sin avisar a pesar de no confiar mucho en la generosidad del destino. Y ascendió por la Bajada de la Gloria hasta el balcón más alto desde el que oteó el horizonte en busca de su silueta. El sueño continuó en el Parque Güell entre moluscos y dragones que la transportaron hasta Paseo de Gracia. Una vez allí, desde un balcón floral, saltó hasta un gran tejado en el que los colores se mezclaban con olores, el tacto daba paso a distintos sabores que aún no lograban parecerse al suyo.

También esperó encontrarlo en la Plaza de Cataluña pero no estaba. Tampoco era él ninguna de las personas que exponían su arte en Las Ramblas, ni de las que bebían agua en Canaletas, ni se escondía en los soportales de la Plaza Real.
También esperó encontrarlo en la Plaza de Cataluña pero no estaba. Tampoco era él ninguna de las personas que exponían su arte en Las Ramblas, ni de las que bebían agua en Canaletas, ni se escondía en los soportales de la Plaza Real.
No pudo encontrarlo entre el bullicio del Maremagnum, ni en la Barceloneta ni en el puerto olímpico. No era uno de los activistas que acampaban ante la Monumental, ni corría en el estadio olímpico. Lo buscó en Montjuic, en la Diagonal, en el Ensanche... Creyó verlo en uno de los puestos que venden lo indecible en el mercado de la Boquería, pero no era él; tampoco resultó ser ninguna de las sombras con las que se cruzó en la inacabada obra gaudiana, ni estaba en la dirección que le indicó Colón. La iluminación de la Catedral de Santa Maria del Mar la envolvió e hizo más grandioso su recuerdo, aunque seguía sin estar allí.


Visitó iglesias y catedrales; barrios bajos y altos residenciales; grandes avenidas y callejones estrechos; elevados balcones y pasajes subterráneos; monumentos históricos y edificios vanguardistas...

Y cuando empezaba a perder la esperanza una voz ronca entonó un tango.
Visitó iglesias y catedrales; barrios bajos y altos residenciales; grandes avenidas y callejones estrechos; elevados balcones y pasajes subterráneos; monumentos históricos y edificios vanguardistas...
Y cuando empezaba a perder la esperanza una voz ronca entonó un tango.
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lunes, 10 de noviembre de 2008
CIUDAD DE ENSUEÑO
El cine influye en nuestras vidas de formas que a veces no somos capaces de concebir a primera vista. El cine ha creado relaciones interpersonales, ha diseñado las relaciones amorosas, hace cotidianos paisajes lejanos, altera las distancias y el tiempo.
Han sido unos días en los que me creía estar dentro de una gran pantalla de cine; caminaba por grandes avenidas que reconocía, veía paisajes que me resultaban familiares, entraba en los edificios de mis pósters de adolescencia, era una más de los actores de "la ciudad que nunca duerme".
La noche nos recibió al salir del metro en la calle 34 y detrás, en violetas y rojos tonos, se levantaba el edificio que intentó ayudar al gorila en el rapto de su amada. Las brillantes luces se reflejaban en mis ojos que querían absorver todo lo que iba a ver.

La helada brisa nos daba la bienvenida a una ciudad que aún no ha superado el terror de aquel 11 de septiembre, en la que andas pensando en las imagenes con las que almorzamos alquel día y en la que vecinos y turistas agradecen el que les vuelva a ofrecer la mejor de sus caras. Una alfombra de luces se extiende ante nosotros desde el mirador del Empire State Building.
No todo son racacielos, no todo gente con prisa por la calle, no todo banderas con sus barras y sus estrellas. Nueva York no es sólo la ciudad que nos han enseñado. Nueva York es una pareja paseando a su bebé a orillas del rio Hudson; es la cara del bebé que nos miraba sonriendo mientras nosotros alucinábamos al ver un misa con su coro de Gospel en una de las iglesias de Harlem; es también música de jazz en una oscura esquina de la 9ª avenida, es sonrisas compartidas con el mejicano que nos dió de cenar, en español, más de una noche. Nueva York era una de las ciudades escenario de mis sueños y se ha convertido en uno de mis viajes nunca soñados.
Han sido unos días en los que me creía estar dentro de una gran pantalla de cine; caminaba por grandes avenidas que reconocía, veía paisajes que me resultaban familiares, entraba en los edificios de mis pósters de adolescencia, era una más de los actores de "la ciudad que nunca duerme".
La noche nos recibió al salir del metro en la calle 34 y detrás, en violetas y rojos tonos, se levantaba el edificio que intentó ayudar al gorila en el rapto de su amada. Las brillantes luces se reflejaban en mis ojos que querían absorver todo lo que iba a ver.
La helada brisa nos daba la bienvenida a una ciudad que aún no ha superado el terror de aquel 11 de septiembre, en la que andas pensando en las imagenes con las que almorzamos alquel día y en la que vecinos y turistas agradecen el que les vuelva a ofrecer la mejor de sus caras. Una alfombra de luces se extiende ante nosotros desde el mirador del Empire State Building.
No todo son racacielos, no todo gente con prisa por la calle, no todo banderas con sus barras y sus estrellas. Nueva York no es sólo la ciudad que nos han enseñado. Nueva York es una pareja paseando a su bebé a orillas del rio Hudson; es la cara del bebé que nos miraba sonriendo mientras nosotros alucinábamos al ver un misa con su coro de Gospel en una de las iglesias de Harlem; es también música de jazz en una oscura esquina de la 9ª avenida, es sonrisas compartidas con el mejicano que nos dió de cenar, en español, más de una noche. Nueva York era una de las ciudades escenario de mis sueños y se ha convertido en uno de mis viajes nunca soñados.
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jueves, 23 de octubre de 2008
THE TRAVEL GOES ON
Ya llevo aqui unos dias y desde el primero parece que estoy en casa. Superada la primera impresion de vertigo vertical al bajar del metro por primera vez, Nueva York te atrae, te seduce, te hace suya.
Cuando el avion que me trajo hasta Nueva York se disponia a aterrizar en el Internacional Airport JFK subi la persiana de la ventanilla para no perder ningun detalle del paisaje. El azul infinito de agua y cielo con el que llevabamos mas de ocho horas fue sustituido por un gris sereno y retazos de tierra desperdigados. Desde todavia 3000 metros de altura se empiezan a divisar diminutas casitas tipicas de pelicula americana con su jardin, garaje y el coche aparcado en la puerta, e incluso muchas de ellas con su propio embarcadero. Y asi un rato, mas casas, mas coches, mas diminutas personas paseando a sus perros pero ni rastro de los enormes rascacielos con los que pensabas encontrarte al llegar a esta ciudad. Muchas de las caras de los viajeros con los que comparti el viaje se preguntaban lo mismo que yo, mirando a derecha e izquierda, forzando la vista en el horizonte sin encontrar rastro alguno de la "skyline" neoyorkina.
El personal de vuelo nos habia entregado hacia rato los cuestionarios de aduana e inmigracion de los EEUU para que los entregaramos al llegar al aeropuerto, sin duda uno de los momentos que yo mas temia. Despues de mas de una hora de espera, se nos asigna puerta y podemos desembarcar.
Oh, my God! no entiendo ni una palabra de lo que me estan diciendo, pero al final, no se como, todo "is OK" y puedo comenzar mi aventura americana.......
.......(lo siento, comence hace unos dias el relato pero me ha sido imposible continuarlo, muchas cosas que ver y que hacer. Ya estoy en San Francisco, os ire relatando el viaje poco a poco, quizas cuando vuelva a casa que es en tan solo unos dias)........................
Cuando el avion que me trajo hasta Nueva York se disponia a aterrizar en el Internacional Airport JFK subi la persiana de la ventanilla para no perder ningun detalle del paisaje. El azul infinito de agua y cielo con el que llevabamos mas de ocho horas fue sustituido por un gris sereno y retazos de tierra desperdigados. Desde todavia 3000 metros de altura se empiezan a divisar diminutas casitas tipicas de pelicula americana con su jardin, garaje y el coche aparcado en la puerta, e incluso muchas de ellas con su propio embarcadero. Y asi un rato, mas casas, mas coches, mas diminutas personas paseando a sus perros pero ni rastro de los enormes rascacielos con los que pensabas encontrarte al llegar a esta ciudad. Muchas de las caras de los viajeros con los que comparti el viaje se preguntaban lo mismo que yo, mirando a derecha e izquierda, forzando la vista en el horizonte sin encontrar rastro alguno de la "skyline" neoyorkina.
El personal de vuelo nos habia entregado hacia rato los cuestionarios de aduana e inmigracion de los EEUU para que los entregaramos al llegar al aeropuerto, sin duda uno de los momentos que yo mas temia. Despues de mas de una hora de espera, se nos asigna puerta y podemos desembarcar.
Oh, my God! no entiendo ni una palabra de lo que me estan diciendo, pero al final, no se como, todo "is OK" y puedo comenzar mi aventura americana.......
.......(lo siento, comence hace unos dias el relato pero me ha sido imposible continuarlo, muchas cosas que ver y que hacer. Ya estoy en San Francisco, os ire relatando el viaje poco a poco, quizas cuando vuelva a casa que es en tan solo unos dias)........................
martes, 14 de octubre de 2008
martes, 30 de septiembre de 2008
VALENCIA I PARTE
Dicen que las cosas sin pensarlas mucho salen mejor y, la verdad, es que sin haberlas pensado mucho, la primera parte de mis vacaciones no han salido nada mal.
El viaje a Barcelona rondaba mi cabeza desde hace tiempo pero el de Valencia, pues la verdad es que no. Tan sólo hizo falta una invitación unos días antes para alterar el "planing".
Mi primer encuentro con Valencia ocurrió en uno de los mejores veranos de mi vida. Recién cumplidoslos 18 años, con todo preparado para en unas semanas comenzar mi vida de universitaria en Madrid. Era agosto y la fiesta no paraba ni un solo día, notenía nada que hacer salvo disfrutar de mis merecidas vacaciones, cuando los padres de mi amiga me propusieron hacer un paréntesis y acompañarlos a su ciudad.
Una descongestionada ciudad me recibió y me invitó a pasar una semana en la que habría de todo. Un bella ciudad que te ofrEcía la mejor de sus caras a cualquier hora del día; risas provocadas por mi "gracioso" acento, citas a ciegas con rosa incluida, bailes en el podium, playa con los bocadillos de Sole, cenas en restaurantes "de cine" y autobús equivocado, y trato con el conductor para que nos dejara volver gratis, historias para no dormir del taxista que recoge a dos chicas jóvenes que se acaban de bajar de un autobús fuera de servicio a las tantas de la madrugada, un martes. Hubo películas de miedo con palomitas, más playa, más ciudad, más gente y unas amigas descubriéndose aún más, en un escenario diferente.

El segundo viaje, el segundo encuentro no tardó en llegar. Como una turista más me sumé a los millares o millones que en marzo celebran en valencia la fiesta del fuego, Las Fallas. La primera indicación al llegar fue la de la dirección donde debía dirigirme en el probable caso de que algno del grupo nos perdiésemos.
Pasando el Pont de Fusta, la Plaza de la Virgen (o de las palomas según Mar), las calles del Carmen y la Plaza del ayuntamiento donde nos dió la bienvenida un enorme Gulliver. Nosotros, en comparación, del tamaño de Liliputienses, nos vimos inundados de humo y ruido, mucho ruido y mucho humo que según los de allí olía a limón, pero a mí no me olía nada más que a pólvora. Petardos, cohetes, ruido, fiesta, buen ambiente y mucha gente, incluso Jesús y Somaya se sumaron desde Madrid a la celebración.

Después vinieron las despedidas de solteras y las bodas que de nuevo me llevaron hasta tierras valencianas, pero este año han sido otros amigos los que me acercaron allí.
Y han sido unos días de encuentros, de bienvenida a Mario, de visitar a Elena en el trabajo, de pasear con Cristina por el centro mientras compraba el billete de tren, de compras, de animales, de calor, de bases del ejército, de cenas, de cutty sark, de playa y quemaduras, de risas, de muchas risas......
........CONTINUARÁ
El viaje a Barcelona rondaba mi cabeza desde hace tiempo pero el de Valencia, pues la verdad es que no. Tan sólo hizo falta una invitación unos días antes para alterar el "planing".
Mi primer encuentro con Valencia ocurrió en uno de los mejores veranos de mi vida. Recién cumplidoslos 18 años, con todo preparado para en unas semanas comenzar mi vida de universitaria en Madrid. Era agosto y la fiesta no paraba ni un solo día, notenía nada que hacer salvo disfrutar de mis merecidas vacaciones, cuando los padres de mi amiga me propusieron hacer un paréntesis y acompañarlos a su ciudad.
Una descongestionada ciudad me recibió y me invitó a pasar una semana en la que habría de todo. Un bella ciudad que te ofrEcía la mejor de sus caras a cualquier hora del día; risas provocadas por mi "gracioso" acento, citas a ciegas con rosa incluida, bailes en el podium, playa con los bocadillos de Sole, cenas en restaurantes "de cine" y autobús equivocado, y trato con el conductor para que nos dejara volver gratis, historias para no dormir del taxista que recoge a dos chicas jóvenes que se acaban de bajar de un autobús fuera de servicio a las tantas de la madrugada, un martes. Hubo películas de miedo con palomitas, más playa, más ciudad, más gente y unas amigas descubriéndose aún más, en un escenario diferente.

El segundo viaje, el segundo encuentro no tardó en llegar. Como una turista más me sumé a los millares o millones que en marzo celebran en valencia la fiesta del fuego, Las Fallas. La primera indicación al llegar fue la de la dirección donde debía dirigirme en el probable caso de que algno del grupo nos perdiésemos.
Pasando el Pont de Fusta, la Plaza de la Virgen (o de las palomas según Mar), las calles del Carmen y la Plaza del ayuntamiento donde nos dió la bienvenida un enorme Gulliver. Nosotros, en comparación, del tamaño de Liliputienses, nos vimos inundados de humo y ruido, mucho ruido y mucho humo que según los de allí olía a limón, pero a mí no me olía nada más que a pólvora. Petardos, cohetes, ruido, fiesta, buen ambiente y mucha gente, incluso Jesús y Somaya se sumaron desde Madrid a la celebración.

Después vinieron las despedidas de solteras y las bodas que de nuevo me llevaron hasta tierras valencianas, pero este año han sido otros amigos los que me acercaron allí.
Y han sido unos días de encuentros, de bienvenida a Mario, de visitar a Elena en el trabajo, de pasear con Cristina por el centro mientras compraba el billete de tren, de compras, de animales, de calor, de bases del ejército, de cenas, de cutty sark, de playa y quemaduras, de risas, de muchas risas......
........CONTINUARÁ
martes, 23 de septiembre de 2008
VIAJAR SOLA
PAra hacer honor a mi nick, llevo unos días buscando compañero/a de viaje. Ya hace meses que decidí que este año me merecía unas vacaciones en el extranjero y que tenía muchas ganas de conocer la Gran Manzana. Llevo meses comentándoselo a los amigos para ver si al final alguno de ellos se animaba a acompañarme, pero reconozco que las fechas no son las más apropiadas para que los demás tengan vacaciones. La semana pasada decidí finalmente que me liaba la manta a la cabeza y que me iba sola, pero antes de reservar el viaje hice un último intento. Lo de este blog es el contacto más cercano que tengo con internet, he de reconocer que la red aún no es del todo lo mío, y a pesar de ello, visité un foro de viajeros y dejé mi mensaje. "Tengo 28 años, viajo sola a Nueva York en octubre, ¿quién se anima?" (o algo así). También dejé un comentario. No confiaba nada en eso, aún no sé ni porqué lo hice, pero el caso es que he tenido dos respuestas. Y me sigo tirando de los pelos por lo indecisa que soy porque todavía no he sido capaz de decidirme. Consultaré con la almohada y con vosotros, claro.
Sigo con los preparativos y tengo pendiente mi relato de mis mini vacaciones de agosto.
Sigo con los preparativos y tengo pendiente mi relato de mis mini vacaciones de agosto.
sábado, 13 de septiembre de 2008
DEL VERANO
El veranito parece que se está acabando lo que no me preocupa en exceso. Antes sí, antes odiaba el mes de septiembre. Con él llegaba en final de casi tres meses de vacaciones, de encuentros con los "amigos del verano", de tardes de helados, de confidencias, de risas, de... y de las noches mejor ni hablar. Pero ahora, la verdad, es que no me emociona de manera especial el verano, lo siguen haciendo los encuentros, las llamadas en plena siesta para echar un café, las noches de piscina, una cerveza en una terracita, o las escapadas de fin de semana. Hacía tiempo que no tenía vacaciones durante los meses de verano y quizá por eso el verano no es lo que era. Intento disfrutar durante todo el año de esos momentos que antes sólo los propiciaba la época estival.
Pero este verano ha sido diferente, sí he tenido unos días de vacaciones que he aprovechado como nunca, y llevo semanas intentándo hablaos de ellos pero no sé lo que me pasa, no me salen las palabras, se me amontonan las ideas. Por ahora decir que han sido unas vacaciones de encuentros y reencuentros, de descubrimientos, de ciudades y gentes geniales.
Os lo contaré, lo prometo.
Pero este verano ha sido diferente, sí he tenido unos días de vacaciones que he aprovechado como nunca, y llevo semanas intentándo hablaos de ellos pero no sé lo que me pasa, no me salen las palabras, se me amontonan las ideas. Por ahora decir que han sido unas vacaciones de encuentros y reencuentros, de descubrimientos, de ciudades y gentes geniales.
Os lo contaré, lo prometo.
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martes, 26 de agosto de 2008
SIGO CONTANDO
Que las vacacionbes son para descansar. ¡Cuando lo voy a aprender!, siempre me pasa igual, que cuando las acabo necesito algunos días para descansar de ellas. Pero aún no.
Desde que los vientos africanos me llevaron a Valencia han pasado algunos días. Del calor asfixiante a temperaturas y luces propias del otoño. Como horizonte el mediterráneo. En coche, en tren, en avión.
La música y el fuego me recibieron y con la música a otra feria.
Sólo quería saludar, estoy ya por aquí, estoy cerquita, os sigo.
Estoy preparando mi cuaderno de viaje.
Desde que los vientos africanos me llevaron a Valencia han pasado algunos días. Del calor asfixiante a temperaturas y luces propias del otoño. Como horizonte el mediterráneo. En coche, en tren, en avión.
La música y el fuego me recibieron y con la música a otra feria.
Sólo quería saludar, estoy ya por aquí, estoy cerquita, os sigo.
Estoy preparando mi cuaderno de viaje.
martes, 22 de julio de 2008
FOLIOS DE COLORES

Y de repente se vió sentada ante el ordenador intentando describir sin ansiedad lo ansiosa que estaba, ante un nuevo correo por llenar de las palabras que no quería decir o, más bien, que no quería que pareciera que había dicho.
Habían pasado varios años pero no había pasado ni un día en el que no hubiese esperado la llamada que hoy había recibido. Más de una vez se había sorprendido a sí misma escribiendo un mensaje que nunca llegaría a mandar (para ser sincera, alguno sí que salió de su teléfono pero no obtuvo respuesta), tarareando canciones que al final no cantaba, trazando líneas de un retrato sin terminar.
Habían pasado varios años pero no había pasado ni un día en el que no hubiese esperado la llamada que hoy había recibido. Más de una vez se había sorprendido a sí misma escribiendo un mensaje que nunca llegaría a mandar (para ser sincera, alguno sí que salió de su teléfono pero no obtuvo respuesta), tarareando canciones que al final no cantaba, trazando líneas de un retrato sin terminar.
ALLI:
¡HOLAAAAAAAA, CIELO, CUANTO TIEMPO!, ¿COMO ESTÁS?
AQUÍ:
¡ERES TÚ, INCREIBLE!, ¡CUANTO TIEMPO HA PASADO!
ALLÍ:
TODO GENIAL SIGO CON MIS COSAS ME IMAGINO QUE TU MUY BIEN TAMBIÉN, ESPERO QUE TU MUY BIEN TAMBIEN
AQUÍ:
CLARO SÍ, DIME, ¿DONDE ANDAS?
ALLÍ:
PUES TAMBIEN COMO SIEMPRE, HOY AQUI, MAÑANA NO LO SÉ
AQUÍ:
ME HE ACORDADO DE TI, PROBABLEMENTE VIAJE A TU CIUDAD
ALLÍ:
PUES LLAMAME, NO SÉ SI ESTARÉ PERO ME GUSTARÍA VOLVER A VERTE
TU VOZ SUENA LINDA COMO SIEMPRE. CHAO AMOR.
Chao o ciao, no sé, AMOR. Siempre se despedía con esa frase, con esa palabra. Y a miles de kilómetros de distancia seguía sonando tan tierna como lo hacía en la cercanía. Nunca fue nada más que eso, una dulce y tierna palabra, una sensación de complicidad, de compañía, de chistes a los pies de la cama, de té al atardecer en la cocina, de mensajes indescifrables.
Con él descubrió otra forma de querer, de dejarse querer, de quererse mutua y recíprocamente. Otra forma de sentir y saberse sentida, de besar y ser besada, de buscar y buscarse, de tocar, de escuchar, de ver, de cantar, de hablar, de mirar, de leer, de encontrar, de respirar, de pasear, de bailar, de decir, de recordar, de añorar, de esperar, de seguir, de comer, de oler, de beber, de reir, de llorar, de soñar, de descubrir, de hallar, de....
Fue todo un descubrimiento que el destino puso en su camino aunque le costó mucho reconocer. Fue un bálsamo para sus heridas sin cicatrizar, horas para sus días vacios, música para sus oidos, color para su paisaje.
Todo eso lo sabía pero seguía sin atreverse a llenar esa página en blanco.
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viernes, 11 de julio de 2008
HOY TENGO GANAS DE TI
Hoy me he levantado melancólica. No sé lo que me pasa, pero tengo una sensación muy extraña, un nudo en la boca del estómago que a la vez me oprime el pecho. Me vienen ganas de llorar mientras estallo en carcajadas. Quizás alguna situación me ha desbordado, me ha roto algunos esquemas y ha hecho que no quiera seguir confiando en la gente. Y frente a la ventana, miro la calle pero no es este sol el que veo, no es este aire el que acaricia mi cara, no es este olor el que me llega.
Huelo, miro y respiro e identifico la escena, necesito desconectar y dejarme bañar por ese otro sol. Tengo ganas de libertad, tengo ganas de silencio, tengo ganas de mar, tengo ganas de Cádiz. Hace mucho que no te tengo, hace tiempo que te ando, que no te veo, que no te oigo, que no te pruebo, que no te siento.
Espérame, busco un hueco y te encuentro.
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En palabras de Antonio Burgos, "A la libertad le tengo puesto el nombre de Cádiz".
Huelo, miro y respiro e identifico la escena, necesito desconectar y dejarme bañar por ese otro sol. Tengo ganas de libertad, tengo ganas de silencio, tengo ganas de mar, tengo ganas de Cádiz. Hace mucho que no te tengo, hace tiempo que te ando, que no te veo, que no te oigo, que no te pruebo, que no te siento.
Espérame, busco un hueco y te encuentro.
En palabras de Antonio Burgos, "A la libertad le tengo puesto el nombre de Cádiz".
miércoles, 9 de julio de 2008
DE BOGOTÁ A MARTOS

Se trata de trasformar una simple estadística en carne y hueso ya que no son números sino personas. Este es un artículo, que con la excusa de la inmigración escribí para la revista de Cáritas. Esta es una historia, pero cada uno de los inmigrantes que llegan hasta nuestros pueblos y ciudades, tiene la suya. Sólo tenemos que querer descubrirlas.

Jairo lleva más de dos años en Martos. Su mujer, María, llegó hace unos siete.
Muchas veces reducimos la inmigración a una simple estadística; los extranjeros que llegan a nuestro país, a nuestras ciudades, son sólo números pero, tras cada una de esas personas existe una historia, la mayoría de las veces unida a la necesidad. La de Jairo es una de ellas.
Jairo Cardona Alzate es moreno, menudo, cortés, humilde y tremendamente agradecido. Sus ojos oscuros brillan como el cristal y confirman con transparencia cada una de las palabras que escoge para hablar de su vida. Nació en la ciudad de Armenia, capital del Departamento (provincia) de Quindio, en Colombia, pero fue en la ciudad de Cartago de la provincia del Valle donde se crió. En la capital del país, Bogotá, tuvo su última vivienda antes de tomar la decidión de venir a España siguiendo a su mujer.
Cuando Jairo llegó a España algo se removió en su interior, no sabe explicar con exactitud qué es lo que sintió. Le dolia el pecho, le invadía la angustia de pensar que se encontraba a miles de kilómetros de su casa, de sus hijos, de su "mamá", pero su mujer, a la que no veía desde hace mucho tiempo, le esperaba.
"Nunca es fácil tomar esa decisión", aclara Jairo, "es muy dificil tomar la determinación de dejar tu país y tu familia para venirse, pero yo tenía aquí algo que me atraía, mi esposa". La familia de Jairo, en Bogotá, tenían un restaurante y un taxi, "era yo el que manejaba", reconoce Jairo. Con el tiempo, tuvieron que cerrar el restaurante y María pensó en emigrar. "Mi esposa tiene unas personas muy allegadas en Italia y le animaron a ir allí, pero cuando finalmente tomó la decisión fue a España donde quiso ir, también tiene familia aquí y la lengua y las costumbres eran más parecidas a las nuestras". Primero llegó a Madrid y allí encontró trabajo para cuidar a una mujer mayor en Jaén. Cuando murió, la familia de la anciana la recomendó a una familia marteña que años después también ofreció trabajo a Jairo. " Los jefes de mi esposa tienen fincas de olivar y me ofrecieron trabajo en el campo. Vine con la tarjeta de peón agrícola y desde el primer dia estoy trabajando. Cuando llegó el verano y se acabó el trabajo en el campo me puse a buscar otro. Mi jefe me dijo que cuando llegara septiembre habría trabajo de nuevo pero yo no podía esperar tanto". Y sí, encontró otro trabajo, desde entonces se ha dedicado al sector de la hostelería, algo que no le era desconocido.
"He dado con gente muy buena aquí en Martos, me han conocido y, de verdad, me han ayudado harto".
En sus palabras se refleja el agradecimiento que siente hacia las personas que se ha cruzado en el camino, que le han tendido la mano y que no le han cerrado ninguna puerta por el simple hecho de ser inmigrante. Aún así, cree que es afortunado y sabe que su situación no es la de otras muchas personas que también deciden buscan un futuro mejor en otro país. "Yo, personalmente, he rodado con una suerte muy bonita - reconoce-, por que hay otras personas a las que les ha tocado domir en la calle y aguantar hambre". Además, sus tres hijos también viven ýa aquí con ellos. "La más pequeña está estudiando en la Universidad de Jaén, mi otra hija terminó sus estudios en Bogotá y acaba de llegar y mi hijo trabajó en la temporada de la aceituna y ahora está pensando en retomar sus estudios de Ingeniería Electrónica". Pero también ha sido en España donde Jairo ha pasado el peor momento de su vida, fue hace un año cuando su madre murió. "EL 20 de mayo se cumple un año. Fue muy dificil cuando falleció mi madre y yo estaba en este país sin poder hacer nada por ella y ni siquiera verla en sus últimos dias. Para mí, ese momento fue uno de los más difíciles de mi vida".
Una de sus máximas es que cada uno es el que hace su vida. "Somos personas que no tenemos problemas con nadie, las personas con las que nos hemos relacionado nos han tomado aprecio por nuestro modo de ser y nos han acogido muy bien. Conocemos a algunas personas que nos ofrecen su ayuda cuando lo necesitamos. Yo no tengo queja de nada ni de nadie de este pueblo".
Y a la pregunta, ¿han pensado volver algún dia?, no duda la respuesta: "yo ya no tengo nada que me atraiga allí, lo que más quería que era mi mamá murió y con mis hermanos no he tenido una relación muy estrecha. Ya que mis hijos están aquí con nosotros, todo lo tengo aquí. De momento yo no pienso en volver pronto aunque la vida da muchas vueltas. A mi me gusta vivir aquí, lo prefiero a una gran ciudad. En un pueblo conoces a la gente y ellos te conocen. Yo hasta el momento estoy muy agradecido aquí y mi familia y yo empezamos a tener proyectos".
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miércoles, 29 de agosto de 2007
UN COMPAÑERO DE VIAJE
¿Te acuerdas? Por cosas como esa me encantaba caminar contigo por las calles de Jaen, ese punto de extravagancia, incluso de surrealismo que le daba ese toque tan especial a todo lo que hacias. No le tenias miedo a ningun sitio; amante del mundo que habias recorrido de sur a norte y de oriente a occidente sabiendo que cada lugar, cada persona, formaban parte de ese ser tan encantador en el que te habias convertido. Siempre dispuesto a compartir tus decubrimientos con la persona con la que en ese momento compartias vagon de viaje. Y cada segundo era especial, se convertia en borbotones de risas, en explosiones de un humor muy amable y que al principio me costaba entender. Una enorme sonrisa que iluminaba la habitacion donde te encontraras y que contagiaba esa ilusion por todo que desprendias. Capaz de animarnos las fiestas y deleitarnos con tu voz. Cosas como esas son las que se echan de menos en los dias en los que parece que la humanidad al completo se ha puesto de acuerdo para ir en contra tuya.
Que todo te vaya muy bien en tu caminar por este mundo que para ti no tiene fronteras.
Navegando por la red me encontre este tema, uno de los mejores recuerdos que me dejaste. A veces es cierto que las ausencias son pedazos de corazon que faltan.
Que todo te vaya muy bien en tu caminar por este mundo que para ti no tiene fronteras.
Navegando por la red me encontre este tema, uno de los mejores recuerdos que me dejaste. A veces es cierto que las ausencias son pedazos de corazon que faltan.
martes, 14 de agosto de 2007
1ª ESTACIÓN
El viaje ya está en marcha, tan sólo un libro y una mochila vacía como equipaje.
Siempre me ha echado para atrás la idea de viajar sola; la posibilidad de que la falta de un compañero de viaje sea causa de posible aburrimiento lleva tiempo convirtiendose en la excusa perfecta para no atreverme a dar ese paso. Este va a ser el año (estoy convencida) en que mis pies, o el tren o cualquier otro medio me lleven, a mí, sola, al destino que tanto tiempo deseaba conocer......

Primera parada del tren. Apenas sin darme cuenta, sin que los sintomas del cansancio hagan su aparición, llegamos a la primera estación. Viajeros se apean del tren mientras otros, cargados de equipaje, aguardan el momento de poder subir: ¡cuántas historias dormidas en sus maletas!, ¡cuántos kilómetros recorridos tan sólo para poder compartir un café con una cara amiga!, ¡cuántos relatos que aún están por contar¡.
Frente a mí se sienta una mujer joven que lleva un niño en brazos, su hijo, supongo. Mientras pelea con su bolso de mano que se resiste a entrar en el hueco que queda entre los dos asientos, me pide que sostenga al niño un momento. Con él entre los brazos recuerdo un bonito cuento:
Siempre me ha echado para atrás la idea de viajar sola; la posibilidad de que la falta de un compañero de viaje sea causa de posible aburrimiento lleva tiempo convirtiendose en la excusa perfecta para no atreverme a dar ese paso. Este va a ser el año (estoy convencida) en que mis pies, o el tren o cualquier otro medio me lleven, a mí, sola, al destino que tanto tiempo deseaba conocer......

Primera parada del tren. Apenas sin darme cuenta, sin que los sintomas del cansancio hagan su aparición, llegamos a la primera estación. Viajeros se apean del tren mientras otros, cargados de equipaje, aguardan el momento de poder subir: ¡cuántas historias dormidas en sus maletas!, ¡cuántos kilómetros recorridos tan sólo para poder compartir un café con una cara amiga!, ¡cuántos relatos que aún están por contar¡.
Frente a mí se sienta una mujer joven que lleva un niño en brazos, su hijo, supongo. Mientras pelea con su bolso de mano que se resiste a entrar en el hueco que queda entre los dos asientos, me pide que sostenga al niño un momento. Con él entre los brazos recuerdo un bonito cuento:
Cuenta una antigua leyenda que un niño que estaba por nacer le dijo a Dios,
-"Me dicen que me vas a enviar mañana a la tierra, pero, ¿cómo vivir tan pequeño e indefenso como soy?".
El Señor le respondió, -"Entre muchos ángeles, escogí uno para ti que te está esperando. Él te cuidará".
-Pero, dime, "Aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreír, eso basta para ser feliz".
-"Tu ángel te encantará. Te sonreirá todos los días y tú sentirás su amor y será feliz".
-"¿Y cómo entender cuando la gente me hable, si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres?".
-"Tu ángel te dirá las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar; y con mucha paciencia y cariño te enseñará a hablar".
-"¿Y qué haré cuando quiera hablar contigo?".
-"Tu ángel te juntará las manitos y te enseñará a orar".
-"He oído que en la tierra hay hombres malos. ¿Quién me defenderá?".
-"Tu ángel te defenderá aún a costa de su propia vida".
-"Pero, estaré siempre triste porque no te veré más, Señor".
-"Tu ángel te hablará de mí y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia, aunque yo siempre estaré a tu lado".
En ese instante, una gran paz reinaba en el cielo, pero ya se oían voces terrestres. Y el niño presuroso repetía suavemente, "Dios mío, si ya me voy, dime su nombre. ¿Cómo se llama mi ángel?".
Y el Señor le respondió, "Su nombre no importa. Tú le llamarás 'mamá'".
El Señor le respondió, -"Entre muchos ángeles, escogí uno para ti que te está esperando. Él te cuidará".
-Pero, dime, "Aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreír, eso basta para ser feliz".
-"Tu ángel te encantará. Te sonreirá todos los días y tú sentirás su amor y será feliz".
-"¿Y cómo entender cuando la gente me hable, si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres?".
-"Tu ángel te dirá las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar; y con mucha paciencia y cariño te enseñará a hablar".
-"¿Y qué haré cuando quiera hablar contigo?".
-"Tu ángel te juntará las manitos y te enseñará a orar".
-"He oído que en la tierra hay hombres malos. ¿Quién me defenderá?".
-"Tu ángel te defenderá aún a costa de su propia vida".
-"Pero, estaré siempre triste porque no te veré más, Señor".
-"Tu ángel te hablará de mí y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia, aunque yo siempre estaré a tu lado".
En ese instante, una gran paz reinaba en el cielo, pero ya se oían voces terrestres. Y el niño presuroso repetía suavemente, "Dios mío, si ya me voy, dime su nombre. ¿Cómo se llama mi ángel?".
Y el Señor le respondió, "Su nombre no importa. Tú le llamarás 'mamá'".
A mis futuras nuevas mamás: Virginia, Mª Ángeles, Puri, Mar y Olga.
viernes, 3 de agosto de 2007
Sale el Tren
Comienza agosto, el mes por predilección reservado a las vacaciones, y es totalmente comprensible que uno, en estos dias, sobre todo si vive en el sur, desee escaparse a otras latitudes donde el termómetro no roce día sí y día también los 40 grados. Ya que el deber es el deber, y no puedo disfrutar de vaciones este mes, me monto en mi tren imaginario y viajo.
"Suena el pitido del tren, parece que va a salir....

El tren
Yo, para todo viaje
—siempre sobre la madera
de mi vagón de tercera—,
voy ligero de equipaje.
Si es de noche, porque no
acostumbro a dormir yo,
y de día, por mirar
los arbolitos pasar,
yo nunca duermo en el tren,
y, sin embargo, voy bien.
¡Este placer de alejarse!
Londres, Madrid, Ponferrada,
tan lindos... para marcharse.
Lo molesto es la llegada.
Luego, el tren, al caminar,
siempre nos hace soñar;
y casi, casi olvidamos
el jamelgo que montamos.
¡Oh, el pollino
que sabe bien el camino!
¿Dónde estamos?
¿Dónde todos nos bajamos?
¡Frente a mí va una monjita
tan bonita!
Tiene esa expresión serena
que a la pena
da una esperanza infinita.
Y yo pienso: Tú eres buena;
porque diste tus amores
a Jesús; porque no quieres
ser madre de pecadores.
Mas tú eres maternal,
bendita entre las mujeres,
madrecita virginal.
Algo en tu rostro es divino
tus cofias de lino.
Tus mejillas
—esas rosas amarillas—
fueron rosadas, y, luego,
ardió en tus entrañas fuego;
y hoy, esposa de la Cruz,
ya eres luz, y sólo luz...
¡Todas las mujeres bellas
fueran, como tú, doncellas
en un convento a encerrarse!...
¡Y la niña que yo quiero,
ay, preferirá casarse con un mocito barbero!
El tren camina y camina,
y la máquina resuella,
y tose con tos ferina.
¡Vamos en una centella!
Antonio Machado
"Suena el pitido del tren, parece que va a salir....

El tren
Yo, para todo viaje
—siempre sobre la madera
de mi vagón de tercera—,
voy ligero de equipaje.
Si es de noche, porque no
acostumbro a dormir yo,
y de día, por mirar
los arbolitos pasar,
yo nunca duermo en el tren,
y, sin embargo, voy bien.
¡Este placer de alejarse!
Londres, Madrid, Ponferrada,
tan lindos... para marcharse.
Lo molesto es la llegada.
Luego, el tren, al caminar,
siempre nos hace soñar;
y casi, casi olvidamos
el jamelgo que montamos.
¡Oh, el pollino
que sabe bien el camino!
¿Dónde estamos?
¿Dónde todos nos bajamos?
¡Frente a mí va una monjita
tan bonita!
Tiene esa expresión serena
que a la pena
da una esperanza infinita.
Y yo pienso: Tú eres buena;
porque diste tus amores
a Jesús; porque no quieres
ser madre de pecadores.
Mas tú eres maternal,
bendita entre las mujeres,
madrecita virginal.
Algo en tu rostro es divino
tus cofias de lino.
Tus mejillas
—esas rosas amarillas—
fueron rosadas, y, luego,
ardió en tus entrañas fuego;
y hoy, esposa de la Cruz,
ya eres luz, y sólo luz...
¡Todas las mujeres bellas
fueran, como tú, doncellas
en un convento a encerrarse!...
¡Y la niña que yo quiero,
ay, preferirá casarse con un mocito barbero!
El tren camina y camina,
y la máquina resuella,
y tose con tos ferina.
¡Vamos en una centella!
Antonio Machado
lunes, 2 de julio de 2007
En la estación

Cada día pensamos en la gran cantidad de cosas nuevas que nos gustarían hacer, en los lugares en los que aún no hemos estado, en las personas que nos faltan por conocer...
Hoy he decidido comenzar un viaje nuevo, el que me lleve a esa ninguna parte que aún no conozco, para poder hacer todo aquello que me queda por hacer y con las personas que aún no he encontrado. Un viaje a ninguna parte que tiene como estación de salida esta gran red. El billete para este viaje lo adquirí escuchando la radio;hablaban de los compañeros de viaje.
¡Cómo nos gusta partir cargados de equipaje!. ¡Cómo nos cuesta deshacernos de las personas que nos rodean!
A lo largo de la vida no vamos rodeando de personas que se convierten en compañeros de viaje, ya depende de la inteligencia de cada uno el saber escoger a las más adecuadas para cada uno de los trayectos. Algunas pueden acompañarnos durante todo el recorrido, pero otras, en cambio, sólo sirven para aumentar la carga de nuestra mochila. LA conversación venía a explicar que no nos tiene que costar deshacernos de algunas de esas personas, que miremos a nuestros alrededor y marquemos con el signo - a aquellas que nos restan energia y con + a las que la alimentan.
Hoy, como he dicho, empiezo este viaje, con la mochila vacia para poder llenarla de cualquier cosa, entre otras, de compañeros.
Suena el silbato, nos vemos en la proxima estación¡¡¡¡¡
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